Ad Blocker mental.

Actualizado: jun 19


Por fin terminamos la 2da semana de pruebas. Muchos lo pasamos mal, una semana llena de estrés, agobio e incluso impotencia. Pero ya pasó. Comienza un momento para descansar de de todo. Un momento para relajarse y poder seguir la serie o libro que queríamos. Tirarse en la cama a ver memes e incluso compartir una noticia impactante sobre alguien que sufre por la pandemia o compartir una campaña de recolección de alimentos. ¿Por qué no? Si ya es hora de que cambiemos el mundo en el que vivimos, lleno de injusticias y abusos.

Somos una generación de idealistas. El tener toda la información en nuestras manos nos hace mucho más conscientes de los problemas del mundo, pero al mismo tiempo nos insensibiliza. Estamos tan acostumbrados a la inmediatez de la información que perdemos lentamente el proceso de reflexión e internalización de ésta. El cambio climático, por ejemplo. Estamos tan acostumbrados a ver imágenes catastróficas de glaciares derritiéndose y bosques quemándose que no logramos procesarlas realmente. ¡Y claro! De vez en cuando compartimos el post, ¿por qué no? Obviamente el mensaje nos interpela.

Estamos tan expuestos a un bombardeo de información constante que, lentamente, la normalizamos, se hace parte de nuestra cotidianidad, sin tomarle el peso que se merece. ¿Cuándo fue la ultima vez que, luego de leer algo que nos sorprendió, dejamos un rato el celular de lado y pensamos sobre lo que acabamos de leer? Obviamente es mucho más fácil seguir deslizando y pasar a lo siguiente.

Y esto nos va a seguir pasando. Va a pasar noticia tras noticia, catástrofe tras catástrofe, y nosotros vamos a seguir deslizando. Y no porque no nos interese, sino porque hay un razonamiento involuntario y subconsciente que hace nuestro cerebro para bloquearlo y poder seguir con nuestras vidas luego de que recibimos esta información catastrófica. Un sistema de defensa que tiene nuestra mente que me gusta llamar: el Ad Blocker. Un pequeño mecanismo individualista que evita que internalicemos la información nueva para que podamos seguir viviendo en nuestra comodidad. Para que quedemos indiferentes. ¡Pero no me malinterpreten! Con indiferente no me refiero a quien no le importa el tema, nadie es tan desalmado para no sentir simpatía con alguien que sufre. Me refiero a quien no hace nada al respecto, a quien cree que con compartir un post o donar plata a una causa es suficiente, a quien no dedica tiempo a pensar y actuar para solucionar ese problema. A quien se queda cómodo.

Existe también el otro extremo: los indignados. Que definitivamente derrotan el Ad Blocker pero solo se dedican a criticar. Emplean un discurso refundacional que propone cambiar todo el sistema, lo que los nubla y no les permite ver las cosas buenas a su alrededor. Que claramente saben cuáles son los problemas que existen, pero están tan enfocados en criticarlos que no logran hacer ningún cambio para mejorar la situación. Que creen que con un buen discurso es suficiente para solucionarlo todo.

Pero existe un tercer camino: ser parte de los inquietos. Los que se incomodan con la realidad que les rodea, que no se quedan tranquilos al ver que otra persona sufre, pero no se quedan solo con ese sentimiento, sino que trabajan para superar los problemas. Que le dedican horas todas las semanas no solo a visibilizarlos, sino también a pensar cómo solucionarlos. Que no permiten que su Ad Blocker los deje seguir deslizando y pasar de largo. Que, de alguna forma, ya sea a través de la acción social, la formación, la política u otro medio, muestran su preocupación y no se quedan en las palabras bonitas de “otros tienen que hacerse cargo”.

Es por esto que, hoy más que nunca, tenemos que dotarle de sentido al nombre de nuestra universidad, y no en el sentido religioso, sino de acuerdo al principio que debería mover a toda persona e institución católica: preocuparse por el resto. No solamente al que esta inmediatamente a mi lado como compañeros, profesores y trabajadores, sino también entender que, al ser parte de una élite educacional, tenemos un deber social de responderle a Chile entero. Un Chile que sufre, que esta lleno de injusticias, que determina tu futuro por el lugar en donde naces.

Y puede ser que lo diga muchas veces, pero lo voy a repetir hasta el cansancio: de nuestra carrera salen los principales lideres del país, los actores más importantes de la economía, los que más influencian las vidas de las personas, y tenemos que hacernos cargo de esa responsabilidad. Tener una formación profesional que haga que nos preocupemos de los problemas de la sociedad ahora, y no cuando salgamos a trabajar.

Si sé, si sé, si sé, estamos en pandemia y no podemos salir a hacer los verdaderos cambios, pero ¿qué vamos a hacer cuando ésta se termine? ¿Volveremos a hacer lo mismo que hacíamos antes de la pandemia? ¿Prenderemos de nuevo el Ad Blocker y haremos como que no estaban saliendo personas a protestar por hambre unos meses atrás?

Juan Pablo Bañados.

Tercer Año Ingeniería Comercial UC.


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