Inoportunas Declaraciones, Sra. Bachelet


Imagen cortesía de El Mostrador.


No hay nada más irresponsable, nada más políticamente sesgado, nada más reprochable, que un ex mandatario presidencial se pegue una declaración al estilo de “la pandemia ha mostrado que el actual sistema económico no funciona”. Más aún si estamos hablando de alguien que cumplió 8 años en ese rol, y que encima actualmente es un alto funcionario de una organización social internacional.

Tan solo para empezar, la opinión de la médico no es compartida por el Banco Mundial, ni por Nora Lustig (profesora de Economía Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans), ni por la sociedad JP Morgan, ni respaldada por el análisis de Bloomberg, y seguramente tampoco sea compartida por muchos medios periodísticos y profesionales del rubro que ella cita.

Para ella, la pandemia vigente es la excusa perfecta para desestimar todo un modelo económico, el cual es tan solo uno de los factores de un problema multisistémico y estocástico, pero que curiosamente es el centro de la crítica de la visión política que aplica. Me veo en necesidad de referirme a su crítica como oportunista y reduccionista, en el contexto de un tema tan holístico como lo es la peor crisis del último tiempo.

Quizás en algún aspecto pudo fallar este modelo, aunque no fue el caso en cuanto a conseguir camillas desde fuera, conseguir apoyo respecto a las PCR, y conseguir poner a Chile en un lugar privilegiado de las listas de espera para la vacuna del Covid-19, entre otros aportes. Quizás algo que se reprochó en su momento fue el gasto por arriendo de inmobiliaria privada para ser ocupada como centro de tratamiento (Espacio Riesco), pero no nos hubiera ido mejor con un sistema centralizado. Quizás se hubiera conseguido expropiar algunos inmuebles, pero nos hubiésemos visto envueltos en otros problemas, por ejemplo, lograr fomentar la producción, negociar tratados para la obtención de vacunas, mantener un buen trato a comunidades migrantes en condiciones precarias, o incluso obtener recursos tan necesarios como son los implementos de aseo, mascarillas, camillas y bolsas mortuorias. El chiste se cuenta solo. ¿Cómo hubieran sido capaces de planificar una economía resistente a una de las mayores crisis sanitarias del último tiempo? Tendrían que tener visión de águila para hacer un seguimiento de cada pequeño detalle que últimamente han ido sacando a la luz algunos conspiranoicos (como por ejemplo la imagen de un virus en la charla TED de Bill Gates de 2015, como se menciona en un artículo de BBC)). 


Como bien pensaba Einstein en algún momento (sacándolo un poco de contexto, aunque también estaba relacionado al indeterminismo), “... nunca creería que Dios juega a los dados con el mundo". Sin embargo, tal como le contestó Bohr al dilema: “... deja ya de decirle a Dios lo que tiene que hacer”. Cuando hablamos de la pandemia, creemos que muchas cosas son causa y consecuencia de la misma, pero la verdad es que parece ser que este asunto es más que la suma de sus partes. Estuvimos desprovistos, desnudos, faltos de cualquier armadura para hacerle frente a esta saeta como para llegar y declarar que “la pandemia ha mostrado que el actual sistema económico no funciona”. Esto es tan precipitado como decir que la pandemia ha  demostrado que los carritos de sopaipillas no funcionan porque no pudieron hacerle frente al coronavirus, o que los restaurantes no funcionan porque el coronavirus dejó al descubierto que su modelo de negocios era inservible.

El sistema “pandemia” está interactuando a su vez con sistemas culturales, morales, económicos, físicos y biológicos, y cada uno podría dar una retroalimentación (sea positiva o negativa), además de estar muchos profesionales y entidades en la búsqueda de la correlación causal correcta que nos ayude a frenar esta odisea. Hay modelos que han respondido mejor que otros, hay culturas que han afrontado de mejor manera el asunto, pero nadie se ha salvado, y nadie tiene la respuesta definitiva. Lo que sí existe son muchos datos, por billones. Sin embargo, encontrar correlaciones entre estos datos no te asegura por nada que la relación sea causal.

Por todo lo anterior, es evidente el aprovechamiento político de estas declaraciones tan despreciables, que vienen de una figura de autoridad a quienes algunos siguen ciegamente y continúan teniendo fe en su palabra. Esto en general es reprochable proviniendo de cualquier figura de autoridad que utilice el poder de la expresión para un efecto de control general de la opinión, o para la creación de asociaciones vanas en las mentes de la población, que nada aportan al debate pero que, sin embargo, están allí cuando se presenta el discurso político, como una tecla en la mente de los distintos receptores. - ¿Qué mejor que las personas asocien la peor pandemia a un modelo económico?

Debemos estar atentos ante este tipo de intervenciones, pues por dichos así es que hoy vemos el resurgir de la filosofía terraplanista.

Gracias.


Juan José E. López Valdivia.

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